14/01/11

Dos

Podrían decir que es demasiado simple. Es verdad. Podrían decir que es profunda. No lo negaré. Me hace niña y a la vez me hace querer crecer más rápido. Me hace disfrutar cada instante y a la vez voy corriendo a todos lados. Me hace enfadarme, me hace tragarme mi orgullo y a la vez me hace ser mejor. Siempre riendo y corriendo, pero siempre llegando tarde a todos sitios. Me hace pensar bien, me hace querer más, me hace querer lo que tengo. Me controla y educa, me libera y deja que cometa mis propios errores. Me habla de Dios, me hace sentirme la niña de Dios. Me hace crecer, me hace volver a los 6 años. Me hace ir más allá de mí misma. Hace que no tenga necesidad de escribir aunque tenga mucho que contar. Es todo contradictorio, pero a la vez muy simple. Dicen que he cambiado, que ahora me emociono por cualquier cosa, que le doy importancia a cualquier detalle. Es verdad, ahora lo veo todo más claro.